Septiembre es un mes patrio en ocho de los 40 países que conforman América Latina y en cada uno de ellos se celebra diferente. En Chile tuve una experiencia patria completamente diferente a las que estoy acostumbrado. Cuando llegué, al ser recibido, algo que me decían mucho era que todo es mejor en Septiembre, un amigo que ya vivía aquí se alegró de que pudiera presenciar las fiestas patrias, ya que en sus palabras “son mejores que la Navidad; fondas del tamaño de la ciudad”, me creó una tremenda expectativa.
Esta expectativa de los meses patrios siguió creciendo por la ayuda de compañeros y profesores, nos contaban que el chileno tiene una particularidad, ya que durante la gran mayoría del año es frío y apático, pero al llegar septiembre, todo esto se voltea. La gente se vuelve más feliz y amable. Al principio no lo creí, pero cuando entró el mes patrio se sintió el cambio. La gente de verdad parecía más feliz, saludaban de mejor forma (o tal vez me lo imaginaba por la expectativa plantada en mi cabeza).
Conforme se acercaban las fechas se sentía la emoción en las aulas, en las calles y en casa. Todos hablaban de lo que iban a hacer, salían anuncios promocionando las mejores “fondas” (fiestas públicas o recintos públicos que se instalan de forma temporal), banderas por todos lados y hasta las aplicaciones de transporte te mostraban qué rutas te llevan directo a los festejos más grandes y lo mejor de todo: una semana completa libre, para disfrutar el terremoto (bebida alcohólica chilena, hecha con granadina, vino pipeño y helado de piña), el choripan y el festejo patrio.
Hasta en la misma universidad se hacían fondas, completas con comida, bebida y hasta concursos de Cueca (el baile nacional de Chile). En la universidad organizaron un área de comida, donde vendían anticuchos (brochetas de carne), mote con huesillo (bebida a base de jugo de durazno con el hueso de
un durazno y trigo cocido), choripan y terremotos. Todo a un precio accesible y mucho más barato que en lo que encontrarías en las fondas más grandes de la ciudad.
Había un toro mecánico y al empezar el concurso de Cueca la emoción aumentó. Entre las rondas de cueca también hubo un concurso de emboque, que es el juego del balero. Los alumnos competían por mochilas y libretas de la universidad. Se sentía mucho ese espíritu patrio, especialmente porque ya se estaban promocionando fiestas y eventos culturales para los siguientes días, hasta en la misma residencia donde me quedaba tenían una fonda organizada para el viernes.
Durante la semana patria se sentía el espíritu chileno a más no poder. Llegue a conocer el “Costanera Center” o choclo como le dicen coloquialmente con unos amigos. Estuvimos hasta tarde y pudimos ver como en el centro comercial del MUT se prendían las celebraciones con una mini-fonda y me invitaron a un asado.
E
n el centro comercial encontrabas bebida, fiesta y baile. Tenían en el piso que conectaba al me
tro una pequeña muestra con juegos típicos Chilenos y había bailarines de Cueca. En el área de comidas estaban vendiendo terremotos, completos y anticuchos (brochetas de carne). En los varios parques de la ciudad operaban las fondas de Santiago. Mayormente se promocionan como eventos familiares, contando con juegos para niños, comida, bebida y en algunas de las más grandes, había conciertos y bailes ecuestres. Mostrando la diversidad cultural de Chile.
A pesar de estar tan lejos de casa, eso no nos detuvo de celebrar a lo mexicano. Me junté con otros compatriotas mexicanos para celebrar nuestra independencia en la residencia donde estaba viviendo. Co
mpramos tequila, frituras y asamos un poco de carne, compartimos bebida y comida con los demás residentes y les mostramos como se baila payaso de rodeo, algo que no puede faltar en cualquier festejo mexicano mientras esperábamos a que diera la medianoche para dar el grito de independencia, algo que no se hace en Chile.
Vivir el festejo patrio en Chile fue una experiencia completamente diferente, en México no me había tocado vivir algo similar a una “fonda” o tener una semana entera de vacaciones para disfrutar, pero eso no significa que sea mejor, solamente fue diferente y me hizo apreciar mucho las propias tradiciones de mi país. Las cuales les mostramos a los Chilenos el 16 de septiembre.
