El Silbante También Jugó: Chivas no Pasa del Empate Ante Necaxa

Salí de Teocaltiche a las 5:55 p.m. de la central de autobuses rumbo a Aguascalientes para presenciar el partido Chivas vs Necaxa, un partido que en papel prometía bastante más de lo que terminó siendo.

Llegué a la central camionera alrededor de las 6:50 p.m. y desde ahí se notaba que no era el único foráneo que iba a lo mismo: varias playeras rojiblancas caminando con la misma intención. Afuera, un taxista me ofreció llevarme al estadio por 100 pesos… pero en plataforma el viaje me salía en 50, así que preferí no hacer sufrir a mi bolsillo, que vive de los ahorros de un sueldo de estudiante foráneo que en vacaciones, básicamente, no existe.

Me subí al coche, platiqué un poco con el conductor —entre otras cosas, por qué no trabajaba de madrugada en plena feria— y me dejó frente a la Puerta 4 del Estadio Victoria cerca de las 7:40 p.m.

Ahí empezó el primer “reto”: mi boleto decía Puerta 10… que estaba del otro lado. Me apuré pensando que alcanzaría buena fila. Error. Cuando llegué ya había una fila bastante larga. Me aventé unos 20 minutos esperando hasta que por fin pude entrar alrededor de las 8:00.

Ya adentro, otro detalle: mi boleto marcaba zona gol 38, pero no tenía idea de dónde quedaba. Le pregunté a un asistente y me dijo: “aquí es la 34, camina cuatro zonas más y ahí está”. Caminé, busqué… y finalmente llegué.

Desde ese momento ya era evidente algo que marcaría toda la noche: había más gente de Chivas que de Necaxa.

En la zona 38 sur, donde me tocó, apenas había un necaxista. Todo lo demás era rojiblanco. Y no era percepción: desde afuera del estadio ya se veía que Chivas iba a jugar prácticamente de local.

Desde las 8:10 p.m. Necaxa ya estaba calentando. Me tocó ver de cerca a Ezequiel Unsain, mientras en la tribuna el ambiente seguía creciendo… pero del lado visitante.

A las 8:34 p.m. salió el Guadalajara a calentar y el estadio explotó con el “Chivas, Chivas”. Mucho más fuerte que cualquier intento de la barra de Necaxa, que sinceramente no imponía nada.

Necaxa, por su parte, ni en el calentamiento encontraba el arco. Disparos desviados, balones a la tribuna… incluso uno le pegó a una vendedora de cerveza y otro a alguien que vendía papitas. Desde ahí se empezaba a escribir la historia: iba a ser un partido sin puntería.

El momento más euforico llegó cuando mencionaron a Armando “La Hormiga” González. El jugador del momento. El que todos esperaban. El que hoy… quedó a deber.

Arrancó el partido y desde los primeros minutos se sintió incómodo. No era un juego fluido, era un partido trabado, de faltas, de interrupciones.

Chivas intentó imponer condiciones desde el inicio, con disparos tempranos que obligaban a Necaxa a replegarse. Necaxa respondía con orden, cerrando espacios y apostando a contragolpes que rara vez terminaban bien.

Al minuto 12 llegó la primera gran polémica: una mano en el área de Necaxa. Desde la tribuna se vio clara. Todo el estadio la vio. Menos el árbitro. No marcó nada, no revisó el VAR y eso encendió completamente a la gente.

A partir de ahí, el partido se rompió más. Necaxa empezó a ensuciar el ritmo, a cortar con faltas, a tirarse cuando era necesario. Chivas tenía el balón, pero no encontraba cómo traducirlo en peligro real.

Armando González empezó a intentar resolver por su cuenta, pero constantemente se topaba con Alexis Peña, que lo controló prácticamente todo el primer tiempo. Necaxa no proponía demasiado, pero defendía con orden y esperaba el error.

El juego se detenía una y otra vez: jugadores en el suelo, faltas, interrupciones. Así se fue consumiendo el primer tiempo, con un Guadalajara que intentaba y un Necaxa que resistía… cómodo en ese escenario.

El segundo tiempo arrancó con la misma sensación: pesado, cortado, sin ritmo.

Y prácticamente de inmediato volvió la polémica. Al 47’, Raúl Martínez empuja dentro del área a Bryan “El Cotorro” González. No va por el balón, no intenta jugar la pelota: simplemente lo empuja para evitar que termine la jugada. Era clarísimo… y otra vez el árbitro no marcó nada. Ni penal, ni revisión. La tribuna volvió a explotar.

A partir de ahí, el partido siguió igual: Chivas con la pelota, pero sin ideas. Necaxa cómodo, cortando el ritmo y esperando el error.

Al 56’, Necaxa movió piezas: ingresó Kevin Rosero por Ricardo Monreal, buscando algo de velocidad, aunque sin cambiar su postura.

Chivas respondió al 62’ con una triple modificación: entraron Roberto Alvarado, Santiago Sandoval y Yael Padilla. En papel, más ofensivo… en la realidad, más de lo mismo.

Luis Romo empezó a pesar… pero para mal. Pérdidas constantes, pases sin dirección y errores que terminaron generando peligro para Necaxa.

Al 66’, Guadalajara volvió a mover el banco con el ingreso de Hugo Camberos, pero el problema seguía siendo el mismo: no había juego colectivo.

Necaxa también ajustó al 82’: entraron Rogelio Cortéz y Agustín Almendra, mientras que Chivas mandó a la cancha a Sergio Aguayo.

Para ese momento, el partido ya era completamente emocional: más faltas, más reclamos, menos futbol.

Necaxa, sin hacer mucho, tuvo la más clara: un disparo al poste que hizo sentir la derrota cerca. Chivas respondió… pero fallando otra vez de forma increíble.

El cierre fue tenso. Al 90+4’, la expulsión de Alexis Peña parecía abrir una última oportunidad… pero tampoco pasó nada.

Lo único realmente rescatable fue una atajada de Óscar Whalley que evitó la derrota. Irónico: el mejor momento de Chivas fue defendiendo.

El silbatazo final confirmó lo que ya se sentía: esto no fue mala suerte, fue falta de idea.

Chivas tuvo el balón, tuvo las llegadas, tuvo el apoyo total de la gente… pero nunca supo cómo ganar el partido.

Armando González quiso ser el héroe en cada jugada y terminó siendo predecible. Luis Romo fue más un problema que una solución. Y el equipo, en general, jugó sin rumbo.

Necaxa hizo su partido: resistir, cortar, ensuciar… y le alcanzó.
Pero ni siquiera eso le sirvió de mucho: con este resultado, se quedó fuera de la liguilla.

Porque al final, aunque el estadio se pintó de rojiblanco…
aunque Chivas fue local en la tribuna… en la cancha, nunca supo serlo.

Fotos: Estrella Sánchez Leos; LCI; 4to Semestre

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