Trayecto 1
Una mañana de verano María caminaba buscando un taxi. Hizo la parada a un coche rojo con el número 226 que pasaba por el segundo anillo. Al subir le saluda Raúl, María pide como destino la universidad. Durante el camino el taxista sube el volumen del radio y al sentir la elevación de un puente comienza una conversación en inglés. María, asombrada, le pregunta cómo aprendió a hablarlo tan bien. Raúl le contestó que su hija estudió enfermería, que para su examen de admisión lo animó a estudiar con ella. Aquel padre de familia encontró una nueva motivación y con el asombro naciendo en su vida, decidió estudiar el idioma a la par que su hija estudiaba la carrera. Contó también que en los momentos en los que su hija se sentía desmotivada o con ganas de darse de baja, él le pidió que se viera en su espejo, no para decirle que podía ser mejor que él, sino para mostrarle que ni el tiempo ni la edad deben ser motivo para perder las ganas de seguir las metas ni para perder el asombro de la vida.
Hoy, después de muchos años, Raúl perfeccionó su conocimiento y ahora sigue en su taxi dando vueltas por la ciudad, escuchando su radio y contándole su pasión por el inglés a algunos pasajeros con el orgullo de ver a su hija titulada y de saber que todos los días la vida nos puede sorprender.
Texto y Foto: María Clara Estrada González; LCI
