Alternativas de Vida en el Cine: Alamar, la Vida en el mar la Vida Mejor

Hoy os quiero compartir una fascinante película mexicana, dirigida por Pedro González-Rubio, rodada en Banco Chinchorro, zona de arrecife de coral en el estado mexicano de Quintana Roo. Aunque quizás no fuera la intención inicial del director, no puedo evitar ver en la película una llamada de atención sobre como nuestra actitud como seres humanos, y todo lo que tenemos qué perder con comportamientos irresponsables e irrespetuosos con el medio ambiente que habitamos, debido a las problemáticas ambientales que en los últimos años atraviesa la zona de Quintana Roo.

Por ello, con gusto os quiero acercar hoy a la producción “Alamar” como una alternativa de vida llena de dureza, belleza y humildad para vivir en equilibrio con el entorno ambiental. “Alamar” es una ventana abierta por la que se escucha la brisa marina y el susurro de las olas, una película con olor a salitre y sabor a pescado.

El argumento se presenta de forma sencilla, Jorge tuvo un idilio con una turista italiana en México del que resultó un hijo. La mamá y el niño se regresaron a Italia y, tras varios años de separación, Jorge decide traer a su hijo desde Roma para pasar unas vacaciones junto con su abuelo.

Los tres comparten varios días en un palafito —una casa que está en una plataforma sobre el agua— navegando, pescando, comiendo y departiendo, en lo que constituye una exaltación a la vida ligada al mar y la pesca. Sus únicos acompañantes son un cocodrilo, una garza y el ubicuo mar.

Igualmente, el formato se nos presenta de forma interesante, puesto que, sin abandonar del todo el carácter documental, en lo que se refiere al uso de actores no profesionales y al carácter etnográfico, la película se adentra más en el terreno de la ficción. Se siente el acercamiento etnográfico al oficio del pescador, como constructor de la línea dramática. Tiene una hermosa fotografía rodada en video de alta definición y bajo la óptica del gran angular; la película constituye una oda a los trabajos y los días ligados a la mar. Con estas características, su intimidad y calidez, nos adentra en la vida del mar, en su ritmo, en su color, en su olor y paisaje, es fácil dejarse atrapar por la composición, una inspiración a vivir el mar, sin dejar de lado la dureza de esta forma de vida.

Algo que destaca en la película, y que me hizo estar más atenta e intrigada es que no hay muchos diálogos, dejando un espacio abierto constante a la interpretación del espectador. Lo cual se debe a la manera de trabajar del director, que como señala en una entrevista para “El Tecolote”, “no tenía una escaleta, que era como una columna vertebral de donde partía la historia a donde terminaba. Y no escribí diálogos. Los personajes se interpretan a ellos mismos y lo único que hago es juntar varios elementos”.

Por todo lo anterior, “Alamar” recibió el Premio al Mejor Director Novel en el 53º Festival Internacional de Cine de San Francisco, y premios en los festivales de Rotterdam, Miami, Buenos Aires y Morelia.

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