Siempre hay que aclarar, no es que esté en contra, pero me parece sumamente forzado que las recetas veganas se llamen “milanesa de toronja” o “puerco de yaka”, pues si bien entiendo que el objetivo de estas recetas es el atraer más gente que sí come carne, creo que la gastronomía vegana debería seguir su propio camino.
Esto por supuesto no quiere decir que de ninguna manera esté en contra de la comida vegana ni de su postura política, y de hecho el propósito de este texto es justamente un poco el de defenderla, aunque yo no soy vegano gracias a mi educación altamente carnívora y lo difícil que sería para mí el deconstruirme por mis procesos de ansiedad.
Nuevamente nos encontramos ante un caso de “la generación de cristal son ustedes…” pues no faltan los críticos de este régimen alimenticio y las burlas de esta comida que “no es de hombres…” (porque del toque machista nada se escapa).
Lo anterior pese a que si bien es cierto que no faltan quienes por convicción política no desaprovechan para criticar a los carnívoros, la mayoría de los veganos evitan faltar al respeto a la alimentación diferente a la suya.
Aunque hay debates sobre los beneficios para el cuerpo, es sabido que los humanos pueden obtener los nutrientes que necesitan de los animales comiendo sólo productos de origen vegetal pero lo que es claro es que el veganismo sí es mucho mejor para el medio ambiente pues no hay actividad que gaste más agua que la ganadería.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), producir un kilo de carne requiere gastar 15 mil litros de agua y según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 2015 el 36 por ciento de todos los granos producidos en el mundo se destinaron para el consumo de los animales que por demás generan mucho del gas metano que termina por contribuir al calentamiento global.
Tomando en cuenta que la misma OCDE señala que para 2025 el 70 por ciento de los granos se destinaría al consumo del ganado, aumentando los problemas de contaminación y disminuyendo el acceso al agua en el mundo, seas o no vegano, lo que tenemos que hacer es claro: debemos disminuir el consumo de carne si es que no queremos terminar comiendo soylent verde.
Por supuesto que no es necesario que dejemos de comer carne para salvar el mundo o bueno, de hecho sí, pero también podemos desacelerar el proceso de deterioro de la tierra si disminuimos nuestro consumo y qué mejor tiempo para hacerlo que justo ahora cuanto estamos en plena cuaresma, así que bajarle a la carne no te hace de cristal, te hace bien y le hace bien al mundo.
