La Noche de los Doce Años: Un Ejemplo de una Vida que Nunca se Rindió

La película dirigida por Álvaro Brechner, que cuenta los años que el expresidente de Uruguay José Mújica pasó en la cárcel por pertenecer al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros en la década de 1970, expone la deshumanización a la que fue sometido junto a Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro.

Antonio de la Torre (Pepe Mujica), Chino Darín (Mauricio Rosencof) y Alfonso Tort (Eleuterio Fernández Ñato) asumen la atmósfera de la represión y el encierro. Los primeros planos, utilizados para fortalecer la sensación de desespero y total aislamiento, nutren una película que se centra en los detalles de una vida tras las rejas, visibilizando momentos que podrían ser intrascendentes, pero que reflejan a cabalidad esos días eternos en los que no pasaba nada más allá de los minutos en que cada uno caminaba en círculo, intentando paliar una realidad llena de desesperanza.

Inspirada en el libro autobiográfico Memorias del calabozo, de Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández, La noche de 12 años pasa a relatar los momentos críticos de cada uno de los disidentes que estuvieron presos entre 1973 y 1985. Su comunicación mediante golpes en las paredes, el desvarío producto de los silencios y la imposibilidad de musitar palabra alguna se muestran en algunos fragmentos de la película para que el espectador adquiera una experiencia cercana a la desolación, al desespero y la penuria de la soledad y el aislamiento. Álvaro Brechner ha creado una obra con clara vindicación, pero también alejada en su narración del análisis contextual y sociopolítico. Lo fundamental en ‘La noche de los 12 años’ no es tanto una cuestión ideológica, sino un espíritu de resistencia. Y la cinta encarna, desde la lejanía temporal, una necesidad presente pero incluso más universal: nunca hay que rendirse, nunca hay que dejar de luchar.

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