Imagina que un día vas a un tianguis y ves un puesto de quesos artesanales, todavía se te hace agua la boca al recordar aquel queso artesanal que probaste cuando fuiste a Oaxaca. Sin pensarlo mucho, compras un queso asadero con el que te haces unas buenas quesadillas.
Días después empiezas a tener fiebre, fatiga, dolor articular, pérdida de apetito, dolor de cabeza y escalofríos. Vas con un médico que te diagnostica gripe. Te vas, te tomas un paracetamol y sigues con tu vida sin saber que en tu torrente sanguíneo está la bacteria de la brucella.
La bacteria de la brucella afecta mayormente a ganado (bovinos, caprinos, porcinos, ovinos) causándoles principalmente abortos, disminución en la producción de leche y orquitis(inflamación en los testículos). Sin duda, es visible por qué los ganaderos deben preocuparse, pero, ¿y nosotros?
Pero no te preocupes, no significa que tengas brucelosis en lugar de gripa, solo que es una posibilidad y es un problema preocupante que por el momento está controlado en Aguascalientes.
Los humanos podemos contraer la enfermedad de la brucelosis por medio de la ingesta de alimentos contaminados, principalmente leche y queso de caprinos y bovinos (cabras y vacas), este riesgo de ingerir alimentos contaminados aumenta cuando un alimento no está pasteurizado, por eso es importante que tengamos conciencia del riesgo que corremos, por ejemplo, al momento de comprar quesos artesanales, explicó Gerardo Segura Bernal, jefe de Departamento de Ciencias Veterinarias en la UAA.
El médico veterinario y maestro en ciencias, Segura Bernal no lo dijo con la intención de “satanizar” los quesos artesanales, pero sí resaltó el hecho de que el origen del producto es un factor clave que debemos tomar en cuenta al momento de ingerirlos.
“Si tendríamos que tener conocimiento de las buenas prácticas pecuarias (conjunto de medidas que se aplican en la crianza de animales para garantizar la inocuidad de los alimentos) que tendrían esas unidades de producción, que nos hagan o nos den un seguro, nos den una seguridad de que el producto pudiera estar en buena condición. Pero insisto, si no tenemos nada, ni características nutrimentales, ni un sello de garantía, ni el origen, sí es muy complicado, no es un volado, o sea, no sabemos si puede estar o no contaminado”, dijo Segura.
Ahora bien, ¿Qué tan grave sería contraer la enfermedad? Bueno, Segura opina que es una de las zoonosis (enfermedad infecciosa que ha pasado de un animal a humanos) a las que se le debería dar más importancia, ya que, además de que puede volverse una enfermedad crónica, Segura cree que existe un problema de casos sin diagnosticar.
“La gente no acude a los servicios médicos por muchas razones, o está muy lejos, o no está el servicio, o la atención es pésima; y toman paracetamol y ya, váyase a su casa, y se acabó el problema, no hay investigación, no hay nada. Entonces, yo pienso que sí tenemos muchos casos que no están diagnosticados muchos, muchos, muchos”, compartió Segura.
Pero que no cunda el pánico, ya que existe solución para estas situaciones. Sonora es un estado que actualmente se encuentra libre de Brucelosis, Segura comenta que esto es resultado de que Sonora es netamente ganadero y se dedica a exportar.
¿Qué significa esto? Bueno, Segura dijo que el que se dediquen a exportar genera que las personas tengan un compromiso muy alto con las prácticas pecuarias, además de que le invierten mucho capital. “Y qué bueno, porque es un ejemplo a nivel nacional. Deberíamos seguir ese ejemplo, la verdad”, aseguró.
Por otro lado, Segura comentó que en los últimos años no ha habido muchos incentivos para que los productores inviertan dinero en las prácticas pecuarias. A veces se trata de una situación de comercialización, por ejemplo, si un productor vende principalmente leche, es probable que invierta más en modificar las dietas de los animales para que la leche tenga más grasa, porque por eso le pagan.
¿Entonces cómo debemos proceder?
“Yo creo que es una un trabajo en dos vertientes, primero de que la gente, pues cuando menos que esté enterada y sepa los riesgos que está asumiendo al consumir un producto del que no sabe su origen. Y, por otro lado, pues el trabajo de nosotros los veterinarios y de los organismos en los cuales nos desempeñamos para que esas unidades de producción que generan este tipo de productos para la venta al público sean hatos (rebaños) a los que se le hace pruebas y se constata que sean negativos a brucelosis”, afirmó.

