Discuten en la UAA expertos de cinco países las nuevas formas de producir, exhibir y estudiar el cine en América Latina

Especialistas de Chile, Perú, Argentina y México compartieron sus perspectivas sobre el cine actual, sus retos estéticos y económicos en una pánel virtual multisituado, en el marco del Seminario Permanente de Estudios Cinematográficos en el aula isóptica de LACAV en el Centro de las Artes y la Cultura el 14 de mayo ante alumnos y maestros del centro interesados en el tema.

Como parte de la cuarta mesa del Seminario Permanente de Estudios Cinematográficos, se llevó a cabo el conversatorio “Diálogos sobre cine contemporáneo. Nuevos discursos, nuevas audiovisiones”, en modalidad híbrida desde la Sala Isóptica de la Licenciatura en Artes Cinematográficas y Audiovisuales con la participación de la doctora Valeria Ríos Escobar (Chile), el doctor Diego Zavala Scherer (México), la magister Mónica Delgado Chumpitazi (Perú) y el doctor Mariano Véliz (Argentina), con la moderación de la doctora Brenda Rodríguez Rodríguez.

Durante la charla, los especialistas discutieron cómo definir el cine contemporáneo en América Latina, partiendo de preguntas como: ¿existe tal cosa como “el cine contemporáneo”? ¿cuáles son sus vínculos con el pasado y hacia dónde apunta su futuro?

“No es bueno odiar a Eugenio Derbez, porque gracias a Eugenio Derbez hay un mecanismo de atracción de fondos y una compensación social y cultural que permite financiar otro tipo de cine”

Para Valeria Ríos, una de las claves está en la pérdida de fe en los ideales modernos. Afirmó que muchas producciones actuales “cuestionan los referentes espacio-temporales” y que “el cine contemporáneo mezcla ficción y documental, con búsquedas más meditativas y de observación”. Añadió que en Chile se habla de un “novísimo cine chileno” surgido tras la dictadura, influenciado por los festivales internacionales y por las tecnologías digitales, aunque persisten resistencias a estas transformaciones. “Hay un rescate de materiales análogos como el super 8 o el celuloide, que también pueden señalar un camino frente al desgaste digital y la crisis climática”, comentó.

Desde Argentina, Mariano Véliz enfatizó que la categoría de cine contemporáneo es útil, aunque limitada, y debe pensarse desde distintos ángulos: histórico, estético y tecnológico. Recordó que “el nuevo cine argentino” de los 90s retomó lenguajes del neorrealismo italiano, pero se distanció de la tradición local. Sobre el presente, advirtió que el cine como lo conocíamos está en riesgo ante la precariedad provocada por la eliminación de apoyos estatales: “El cine está agonizando porque las políticas públicas están en un ataque sistemático a la producción cinematográfica”.

“quedan muchas interrogantes, pero también muchas ganas de seguir pensando y dialogando desde nuestras regiones”

Por su parte, Mónica Delgado explicó que el caso peruano es más fragmentado y menos documentado. “En Perú no existe una categoría de ‘nuevo cine’, ni en los 60 ni en los 2000”, señaló. Explicó que las políticas estatales, como las leyes de fomento al cine en los 60 y los estímulos en los 2000, marcaron momentos clave para la producción nacional. En años recientes ha resurgido un interés por el archivo y el cine analógico, muchas veces desde la nostalgia: “Se crea un pasado porque no hay una historia clara; hay una nostalgia aprendida por formatos como el super 8, que nunca tuvo una tradición fuerte en Perú”.

Diego Zavala propuso pensar el cine actual en términos de su modelo de producción, más allá de lo estrictamente estético. Habló de la relación entre el cine, la televisión y las plataformas digitales, y criticó la dependencia de fondos extranjeros o de festivales europeos para sostener ciertas narrativas. Defendió la existencia de diversos modelos, incluso los más comerciales, y afirmó que no deben despreciarse: “No es bueno odiar a Eugenio Derbez, porque gracias a Eugenio Derbez hay un mecanismo de atracción de fondos y una compensación social y cultural que permite financiar otro tipo de cine”.

Zavala también llamó a los estudiantes e investigadores a analizar los modelos de negocio emergentes, como las cooperativas de cineastas indígenas en México o el caso de distribuidoras creadas para el público latino en Estados Unidos. “Nuestros cines son el resultado de políticas públicas, intereses económicos y contextos regionales”, concluyó.

La mesa cerró con una reflexión compartida sobre la necesidad de pensar nuevas formas de producir, exhibir y estudiar el cine. Como expresó Brenda Rodríguez “quedan muchas interrogantes, pero también muchas ganas de seguir pensando y dialogando desde nuestras regiones”.

Texto: Ivana Fragoso, segundo semestre de LCI.
Fotos: Diego Meza, segundo semestre de LCI.

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