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Estados Unidos taló a México (con ayuda del Tala)

Lo que se esperaba como un partido parejo terminó en una noche para el olvido. Estados Unidos derrotó 3-0 a México en el clásico de CONCACAF y volvió a dejar en evidencia que la Selección Mexicana todavía no encuentra una estructura sólida bajo el mando de Rafa Márquez.

Después del empate ante Perú, donde Rafa rotó completamente al equipo para continuar evaluando jugadores, ante Estados Unidos apostó nuevamente por un 4-3-3, recuperando elementos de mayor experiencia y buscando un equipo más agresivo en presión y salida.

México comenzó mejor. Durante buena parte del primer tiempo tuvo el control de la posesión y consiguió presionar la salida estadounidense. Sin embargo, el problema volvió a ser el mismo de Perú: mucho control de balón y poca profundidad.

El Tricolor circulaba la pelota, pero cuando Estados Unidos cerraba los espacios interiores, las jugadas terminaban regresando hacia atrás. Faltó movilidad entre líneas y mayor determinación para atacar el área.

Santiago Sandoval fue de los más activos. El jugador buscó encarar, conducir y romper líneas, aunque en algunas oportunidades pudo haber sido más agresivo y terminar las jugadas en lugar de buscar constantemente a sus compañeros. Arriba, Santiago Giménez volvió a evidenciar su falta de ritmo. Primero no consiguió conectar un centro de “Piojo” Alvarado y, al minuto 43, desperdició otra oportunidad después de un disparo de Romo que Kochen alcanzó a desviar. El balón quedó prácticamente servido, pero Giménez reaccionó tarde y no consiguió definir.

Y mientras México perdonaba, Estados Unidos castigó.

El primer error del Tala

Al minuto 28, Estados Unidos encontró el gol en una de sus primeras aproximaciones. La jugada comenzó con Gio Reyna atacando el costado derecho y enviando un centro raso hacia el área. El balón no parecía representar un peligro extraordinario, pero Rangel intentó cortar la jugada con el pie y no consiguió controlar el esférico.

El rebote quedó dentro del área y Julian Hall apareció completamente libre para empujarlo.

0-1.

Más allá del error del portero, la jugada también evidenció una mala respuesta defensiva: México permitió que Reyna recibiera y progresara con demasiada facilidad, mientras la última línea perdió referencias dentro del área.

El problema fue que el gol también cambió la dinámica y dejo a la selección mexicana anímicamente por los suelos.

México perdió intensidad en la presión, empezó a recuperar menos rápido y Estados Unidos comenzó a adelantar sus líneas. El equipo de Márquez pasó de presionar arriba a defender cada vez más cerca de su propia área.

Rafa mueve las piezas

Para el segundo tiempo, Márquez intentó modificar la dinámica con Luis Chávez y Mateo Chávez, buscando mayor control y profundidad. México volvió a tomar la iniciativa y tuvo una buena oportunidad con “El Piojo” Alvarado, quien recibió un centro y sacó una potente volea que Diego Kochen consiguió desviar.

Pero México seguía sin encontrar el empate.

Y entonces llegó otro golpe.

El segundo error de Rangel

Al minuto 62, el balón regresó hacia Raúl Rangel. El arquero intentó mantener la salida desde atrás con un pase corto hacia Diego Campillo, pero la ejecución fue demasiado débil y quedó directamente a disposición de Cavan Sullivan.

El estadounidense recibió prácticamente desde tres cuartos de cancha y no lo pensó dos veces: sacó un disparo bombeado que tomó adelantado al Tala y terminó dentro de la portería.

2-0.

Esta vez no hubo una gran elaboración estadounidense.

Fue un error de salida.

Y en ese momento el partido comenzó a escapársele definitivamente a México.

La expulsión terminó de romper al Tricolor

Con el marcador en contra, México comenzó a perder todavía más estructura. Estados Unidos aprovechó los espacios y empezó a jugar mucho más arriba.

Al minuto 67, Mateo Chávez perdió el control después de una disputa con Sebastian Berhalter y terminó expulsado por una agresión.

Con diez jugadores, Rafa Márquez tuvo que olvidarse de buscar una remontada y comenzó a intentar evitar una goleada.

Estados Unidos adelantó su bloque hasta tres cuartos de cancha y México quedó prácticamente replegado.

El tercer gol: la fotografía de la noche

El 3-0 terminó siendo la mejor representación de los problemas mexicanos.

Fidalgo recibió el balón y decidió jugar hacia atrás. La pelota llegó a Campillo, quien tardó en reaccionar y no consiguió despejar antes de que Malik Tillman atacara el espacio.

El estadounidense aprovechó su velocidad, ganó la pelota y sacó un potente disparo que terminó en el ángulo.

Otra pérdida, otra mala decisión y otro castigo inmediato.

Y ahí aparece una diferencia importante entre ambas selecciones: Estados Unidos aprovechó prácticamente cada error grave que México cometió.

Una posesión que no sirvió

México terminó con 52% de posesión y cinco remates, pero solamente uno fue a portería. Estados Unidos tuvo 48% de posesión, ocho remates y cuatro a puerta.

La diferencia no estuvo en quién tuvo más la pelota.

Estuvo en qué hizo cada equipo cuando la tuvo.

México consiguió controlar el balón, pero no logró convertir ese dominio en ocasiones claras. Estados Unidos, en cambio, encontró espacios, atacó las transiciones y castigó los errores.

Rafa todavía busca al equipo

El problema no es que Márquez experimente. Después de Perú, era lógico que comenzara a reducir la rotación y buscara una estructura más reconocible.

El problema es que los mismos defectos empiezan a repetirse.

Contra Perú faltó profundidad y contundencia. Contra Estados Unidos volvió a faltar profundidad y contundencia, pero ahora se sumaron errores individuales que terminaron definiendo el partido.

Rafa todavía está buscando su once, pero también necesita comenzar a encontrar automatismos: una salida más segura, mejor ocupación de los espacios interiores, mayor agresividad tras pérdida y, sobre todo, una respuesta cuando el equipo recibe un golpe. Porque México puede tener la posesión, pero si no consigue generar peligro, el balón termina siendo solamente una estadística.

Estados Unidos no necesitó dominar el partido.

Le bastó con aprovechar los errores de México.

Y después de tres partidos, esa es la principal tarea para Rafa Márquez: dejar atrás la etapa de simplemente probar jugadores y comenzar a construir un equipo que tenga una identidad reconocible.

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